sábado, 14 de febrero de 2015

Santander muestra una docena de obras de Jorge Oteiza






























El Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander (MAS) expone una docena de esculturas de pequeños formato realizadas por Jorge Oteiza, entre las que se encuentran varios bocetos preparatorios del proyecto para la fachada del Santuario de Arantzazu.
Concretamente, la muestra que se exhibirá hasta el próximo 5 de abril, la componen once obras que fueron cedidas al museo por el coleccionista Pablo Schabelsky (San Petesburgo, Rusia, 1914), complementadas por la 'Caja Vacía', pieza firmada por Oteiza de menores dimensiones pero idéntica en sus formas a la que se puede ver en el Museo Reina Sofía.
Según explicó el director del MAS y comisario de la exposición, Salvador Carretero, con esta muestra se abre el calendario expositivo del museo, a través de unas obras que abarcan veinte años de la obra de artista guipuzcoano, Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1988), que calificó como un «referente fundamental» de la escultura española de la segunda mitad del siglo XX.
Legado de un niño de la guerra
Carretero destacó la calidad de las obras que cedió al MAS Schabelsky en 1997, uno de los «niños de la guerra» que llegó a Santander a los 9 años, reclamado por sus tíos, tras fallecer su padre en plena revolución rusa.
Esa entrega, además de las once esculturas de Oteiza que ahora se exhiben en la planta baja del MAS, estaba integrada por tres esculturas de Cristina Mallo, dos de Manolo Hugué, una de Ibarrolla, hasta un centenar de esculturas, 73 pinturas y más de 25.000 volúmenes de arte, pintura y filosofía.
Carrretero recordó que ésta no fue la primera cesión de obras que realizó Schablesky al MAS, porque diez años antes había cedido pinturas de artistas como Gran, Quintanilla, Lagar y Alvear.
La exposición se abre con la pieza 'Arrijasotzaille con la piedra cilíndrica', levantador de piedras que se enfrenta a la tensión entre masa y vacío, conceptos siempre presentes en la obra de Oteiza, según señaló el comisario de la muestra.
Relación global con el espacio
Carretero añadió que los trabajos de Oteiza son una demostración de que la escultura no es el resultado de la suma de muchos dibujos, sino el producto de una relación global con el espacio, una forma de conocimiento más primitivo, vaciado de códigos.
También se exhiben obras como 'Cabeza de apóstol para Aránzazu', 'Asunción para Aránzazu'o la 'Piedad para Aránzazu', todas ellas correspondientes a los periodos de elaboración de bocetos para el proyecto que se le concedió por concurso para la realización de la estatuaria para el friso y la fachada del Basílica de Nuestra Señora de Arantzazu.
'Mujeres murmurando', 'Figuras' y 'Adán y Eva' son otras de las pequeñas esculturas de la colección del museo a través de las cuales se vislumbra el crisol de influencias que marcó la obra de Oteiza. 
En este sentido, Gabriel Rodríguez sostiene en el texto del catálogo de la exposición que «de la misma forma que Duchamp revolucionara de forma total y absoluta el arte desde sus cimientos, Oteiza irrumpe en el panorama artístico español como un auténtico tsunami, rompiendo moldes y conceptos, al margen de los márgenes. Quizá, su carácter y temperamento complicó el sitio de honor en el que todo el mundo considera hoy a semejante artista. Incluso este temperamento dificultó sobremanera una faceta que a él apenas interesaba, porque según él contaminaba, como es el aspecto mercantil y comercial del arte y que Oteiza tanto denostaba»