sábado, 7 de noviembre de 2020

La mujer, desde las visiones de Oteiza y Henri Lenaerts, centra un proyecto

 



07.11.2020 | 01:19
Ana Aliende. Foto: cedida

PAMPLONA – La obra y el pensamiento de Henri Lenaerts constituyeron una continua exploración del equilibrio físico, psíquico y mental tanto del hombre como de la mujer. En la misión de seguir divulgando el legado de este artista belga afincado en Navarra, el Centro Henri Lenaerts apuesta por acciones que promuevan la reflexión en torno a lo femenino y cómo este concepto se expresa en el arte masculino. 

Con ese interés estrena el podcast La mujer a través del arte de los hombres, a través del cual desarrolla una reflexión sobre Henri Lenaerts y Jorge Oteiza, dos artistas de relevancia en Navarra, respecto a la percepción que tuvieron sobre la mujer como sujeto y objeto en el arte, e intenta descifrar cómo se han interpretado en ese ámbito sus emociones, sus expresiones, su cuerpo o, en definitiva, lo femenino.

Para ello, La mujer a través del arte de los hombres consta de cinco capítulos, en los que Lenaerts y Oteiza conversan sobre la mujer y lo que ellas significan en su propuesta artística y vital. Esto ha sido posible con la participación de dos mujeres que conocen muy bien el legado de estos artistas y que, para esta ocasión, ocuparon el rol de intérpretes para explicar la visión de Lenaerts y Oteiza sobre lo femenino: se trata de Ana Aliende, secretaria y tesorera de la Fundación Henri Lenaerts; y Aitziber Urtasun, responsable del Departamento de Didáctica del Museo Oteiza. Aurkene Zaldua, asesora del Centro Henri Lenaerts, guió la conversación. "Ya no se trata de que la mujer sea diferente de sino que sea diferente para poner en práctica nuevos valores. Es decir, las mujeres necesitamos una fuerte dosis de esplendor para hacer frente a un sexismo que es incesante, que se ve en todas las profesiones", destacó Ana Aliende. Los cinco capítulos del podcast se publican todos los viernes, desde ayer hasta el 4 de diciembre, en el canal de Ivoox y en la web del Centro Henri Lenaerts.




viernes, 21 de agosto de 2020

La ola, 1998. Jorge Oteiza (Orio, 1908 – Donostia, 2003)








La ola, 1998. Jorge Oteiza (Orio, 1908 – Donostia, 2003)
Fotos: Eva Margalef 
Tres años después de la inauguración del MACBA, Oteiza fue invitado a producir una obra para el museo. Decidió que quería ponerla en diálogo con el estilo arquitectónico de Richard Meier, arquitecto del museo, al que Oteiza consideraba de un racionalismo cercano a Le Corbusier y con el que se sentía muy afín. En este contexto, decidió producir una gran ola de aluminio negro formada por poliedros y planos oblicuos y hacerla jugar con la alternancia de luz y sombra que crea sobre la obra la fachada del Museo.
Seguro que a Oteiza le gustaría ver cómo los skaters 'surfean' junto a su robusta Ola en la actualidad.





martes, 23 de junio de 2020

La paralización de las obras artísticas de Arantzazu (2º parte)












Seguimos con la 2º parte del 4º capítulo de nuestras #HistoriasArantzazu, que continúa el post anterior.
Durante la paralización de las obras artísticas de Arantzazu se buscaron diversas soluciones para su culminación. En el caso de Oteiza, en 1964 se reunió una comisión artística con el obispo de San Sebastián al frente, pero nuevamente se desautorizaron las obras y le propusieron sustituir el Friso por otro en el que desapareciesen las referencias humanas. Oteiza escribió al obispo: “El escultor no puede aceptar esta proposición, después de la libertad devuelta al artista por Su Santidad Paulo 6”.
Hubo que esperar a 1966 para que obispado de San Sebastián autorizara su instalación escultórica y a 1968 para que Oteiza regresara a Arantzazu, momento en el que se reinició la talla en piedra del Friso de los apóstoles y de la imagen de la Virgen. El apostolario se instaló en junio de 1969 y la Piedad en octubre del mismo año, culminando así el trabajo de obra pública más importante de Oteiza. 
Aquella paralización permitió que el proyecto madurase y sirvió para demostrar el potencial que tiene el arte para dar respuesta a la sociedad y su profundo simbolismo que trasciende y se proyecta a ámbitos sociales, religiosos, culturales y políticos de toda una comunidad
En una entrevista realizada en 1970 y ante las distintas interpretaciones de su trabajo, Oteiza indicó: “no veo ya más que un muro de soledad, la soledad de la muerte, suficiente una sola muerte para todos, la muerte en la pared de este lado de nuestra realidad, la incomunicación, la turbación, el dolor, la impotencia. No encuentro aquí la esperanza, como escultor no puedo ser más que testimonio, la esperanza religiosa se encontrará en el interior de la Iglesia, con la sagrada imagen de la Madre con el Hijo niño”.