lunes, 6 de febrero de 2017

Hitzune homenajeará a Oteiza en el 25 aniversario de 'Itziar elegía'






El colectivo de poetas Hitzune, con motivo del 25 aniversario de la publicación de "Itziar elegía", homenajeará a Jorge Oteiza el próximo día 11 con un recital que incluye la presentación de poemas inéditos en torno al artista y poeta vasco.
El poema "Itziar elegía", que Oteiza dedicó a la memoria de su mujer, Itziar Carreño, apareció publicado en el volumen "Itziar elegía y otros poemas", publicado en 1992, unos meses después de su fallecimiento.
Ahora, 25 años después de la edición de este poemario, el colectivo de poetas Hitzune ofrecerá este sábado en el Museo Oteiza un recital en torno a este texto fundamental de su obra escrita.
La sesión comenzará con la lectura del texto de Oteiza, en castellano y euskera, y se completará con los poemas relacionados con el artista y su obra que cada uno de ellos ha escrito expresamente para la ocasión.
Este colectivo está formado por 14 autores, en su mayoría navarros, y en este recital colectivo participarán Izaskun Gracia Quintana, Itziar Ancín, Iosu Moracho Cortés, Teresa Ramos, Mikel Sanz Tirapu, José Luis Iriarte Madurga, María Cano, Ana Jaka García, Carmen del Río Bravo, Isabel Rivas Etxaniz, Silvia Marambio-Catán, Pedro Rodríguez Rojo, Isabel Hualde y Matxalen Bezos.



martes, 20 de diciembre de 2016

CUESTIONAMIENTOS Y REDEFINICIONES PARA UNA NOCIÓN DE PROYECTO: NUEVA ESCULTURA VASCA 20 DE DICIEMBRE DE 2016


(Bilbao 2016).
Iskandar Rementeria (Bilbao, 1979).
Documental 60’.
Castellano.
No puede haber sinopsis de un trabajo en proceso de realización, pero sí puede decirse algo sobre el mismo. Es un proyecto de investigación desarrollado en formato audiovisual, y surge por interés del investigador durante la finalización de un trabajo previo -en formato audiovisual, y también textual- sobre el malogrado proyecto de Centro Cultural para la Alhóndiga de Bilbao, ideado por escultor Jorge Oteiza y los arquitectos Juan Daniel Fullaondo y Fco. Javier Sáenz de Oiza a finales de la década de 1980.
El trabajo comenzó dirigiendo su atención hacia unos artistas -Txomin Badiola, Ángel Bados, María Luisa Fernández, Pello Irazu y Juan Luis Moraza- que, confluyendo durante aquella época en el estudio del muelle de Uribitarte en Bilbao, habrían integrado ciertos aspectos de la obra y pensamiento oteicianos en la voluntad por redefinir el Proyecto moderno en posmodernidad; una posición y práctica artística que les diferenciaba de los epígonos de la denominada Escuela Vasca. Sin embargo, serían instancias exteriores al País Vasco las que identificaron a estos y otros artistas coetáneos mediante la etiqueta ‘nueva escultura vasca’, mnominalización propia del recién consolidado Estado de las autonomías, no exenta de cierta controversia.
Como previsión y garantía para la ultimación de este proyecto, en su inicio se ideó una metodología de trabajo que convino en denominarse condiciones de representación, de forma que el investigador, tras un período de encuentros y entrevistas con cada uno de los artistas mencionados, trabajaría como transmisor, no sólo de sus opiniones, sino de los distintos modos en que éstos quisieran representar(se), procurando así integrar en la investigación su saber de representación para formalizarlo en un espacio y tiempo audiovisual autónomo y estanco para cada uno de ellos.
Después de tres años de encuentros y entrevistas, y evidenciado el idealismo inicial de dicha metodología, ésta ha quedado sin embargo como posibilidad de llevar a cabo el proyecto, si bien la figura del investigador deba manifestarse con mayor presencia, y aspectos como unidad o sentido queden probablemente en suspenso. En cualquier caso, este trabajo vehicula intenciones asociadas con una línea de investigación anterior: por un lado, aquella vinculada a la transmisión del saber específico del arte; por otro, la relativa a la naturaleza de la relación del investigador con la propia investigación. Finalmente, podríamos afirmar que es un proyecto que versa sobre sus propias condiciones de posibilidad. No podemos saber de la resonancia de este texto en el futuro.
HORA: 19:00H.
3 € / 2 € CON TARJETA AZ.
SALA BASTIDA 
Planta -2

martes, 8 de noviembre de 2016

Vuelven a España los primeros cuadros abstractos de Palazuelo en París





El primer cuadro abstracto pintado por Pablo Palazuelo en 1949 al poco de llegar a París, conmocionado por el descubrimiento de la obra de Paul Klee, y otros siete óleos abstractos de ese año y de 1950, han vuelto a España, a la Galería Fernández-Braso, donde se exponen hasta el 5 de enero.
Las obras, que nunca antes habían estado a la venta y son las únicas de estos años existentes en el mercado del arte de este artista clave de la vanguardia de los 50, proceden de distintas colecciones francesas y componen un conjunto excepcional porque Pablo Palazuelo (Madrid 1915-Galapagar, Madrid, 2007) pintó muy poco en esos años y su obra está prácticamente toda en museos y colecciones institucionales.
Los galeristas Fernández-Braso han dedicado más de dos años a reunir estos ocho óleos que componen la exposición "Palazuelo. Pinturas abstractas del tiempo de París, 1949-1950", acompañada de un documentado catálogo que reproduce todas las obras con sus fichas razonadas y un texto con el título "Pablo Palazuelo, el caballero de la soledad" del comisario, el historiador del arte Alfonso de la Torre, autor también del Catálogo Razonado del artista.
"Estas pinturas son un poco herederas del mundo misterioso de Paul Klee, una influencia que está reconocida por Palazuelo. Es una exposición valerosa, son sólo ocho pinturas muy poco conocidas en España, nunca en Madrid, que se concentran en los años 1949-50, porque se ha querido mostrar el momento exacto en que Palazuelo llega a París desde el Madrid ralo y gris de la posguerra", ha explicado a Efe el comisario.
La primera pintura abstracta de Palazuelo lleva por título "Fougue"(Fuga), está fechada en 1949, y es una geometría de líneas y planos, en vibración, "con aire movido tal fuga" título muy kleeiano, y diferentes tonos de rojos. "Cada uno debe moverse hacia donde el corazón le lleve" escribía unos meses antes a la realización de esta obra del artista, citando a Paul Klee.
Es un cuadro comparable al "Sur noir", del mismo año, que conserva el Museo Patio Herreriano de Valladolid y es muy posible además, según el comisario, que sea también el primer cuadro abstracto de un artista español después de la guerra, porque el Grupo Pórtico llega un poco después y Antonio Saura también.
Palazuelo cuenta que esa especie de revelación que se produce cuando él conoce la obra de Paul Klee le lleva a pintar en París este primer cuadro, y que lo hace sobre otro lienzo suyo cubista picassiano, "Mujer en el espejo" .
Al entrar la Galería, una de la más grandes y espaciosas de Madrid, en la gran pared frontal blanca, lo que vemos es un pequeño cuadro, casi blanco, "como espejo de ceniza", de 40x30," Idée (Idea)", de 1949, elegido con la intención de acentuar el factor de concentración y de cómo una obra pequeña puede contener el gran mundo.
Cerca del óleo, una fotografía en la que el cuadro aparece en un caballete en el estudio de Pablo Palazuelo en el Colegio de España en París del año 1950, que se reproduce también en el catálogo, junto con la del estudio de la localidad de Villaines-sous-Bois, de 1951, pueblo a 40 kilómetros de la capital al que se retiró un año a trabajar en soledad y silencio.
Los otros cuadros que forman la exposición son "Nocturno" (1949), "Composición" (1950), "Cuatro" 1950, "Figure I", 1950, "Figure II", 1950, y "Sans titre", 1950.
"En estos cuadros ya está el Palazuelo final, interior, concentrado, a contracorriente -asegura el comisario-, porque al final el mundo del que habla es ese mundo de lo que el llamaba el sueño de la línea, ese mundo de los planos, ese mundo de los colores sensibles".
Estos ocho lienzos de Palazuelo se pudieron ver en España junto con una selección de su obra de los años de París (1948 y 1968) en la muestra organizada por la Fundación March en 2010 y 2011 en su Museo de Palma de Mallora y el Museo Abstracto de Cuenca, que después viajó también al Museo Oteiza en Alzuza (Navarra).

miércoles, 19 de octubre de 2016

La Coral de Navarra y el Museo Oteiza homenajean al movimiento 'Ez dok amairu'




La Coral de Cámara de Navarra (CCN) homenajeará este sábado al movimiento cultural vasco 'Ez dok amairu', que ahora cumple medio siglo y del que formó parte Jorge Oteiza, cuyo museo en Alzuza tendrá especial protagonismo.

Se trata de un homenaje a la nueva canción vasca a través de los arreglos corales de ocho compositores contemporáneos vascos en base a otras tantas melodías creadas por Julen LekuonaXabier LeteJose Angel Irigarai o Benito Lertxundi, entre otros, que la Coral interpretará este sábado por la tarde en Baluarte, donde también intervendrá el coro Bogoroditsie de Durango y el pianista Andoni Arcilla.

Por la mañana, en el Museo Jorge Oteiza y en el marco además de la celebración del 108 aniversario del nacimiento del artista vasco, tendrá lugar una mesa redonda con expertos en la que se analizarán algunos aspectos del movimiento 'Ez dok amairu', y poco después se realizará una visita al museo en la que la CCN interpretará la obra 'Urak dakarrena' de José Angel Irigarai, arreglada por Koldo Pastor.

El proyecto de la Coral de Cámara de Navarra surge a raíz de la invitación que les hizo el Archivo Vasco de la Música (Eresbil) para participar en uno de los programas de la Semana de la Música Vasca (Musikaste) de 2016, en el que se implicaba la Cátedra Mikel Laboa de la Universidad del País Vasco, Donostia 2016 capital cultural y el propio Archivo Eresbil junto a la Coral Andra Mari.

Su participación en Musikaste se amplía ahora a esta iniciativa, a la que se quiere dotar de uncarácter pedagógico y divulgativo en torno a 'Ez dok amairu' y entroncarlo con la figura de Oteiza, quien fue además quien bautizó con ese nombre al movimiento.

En conferencia de prensa, el director artístico de la Coral navarra, David Guindano, ha recordado que el movimiento cultural 'Ez dok amairu', traducido como 'No hay trece', y rescatado de una leyenda popular vasca, aludía a la ruptura de la mala suerte y el "castigo" que contra la cultura vasca se había vivido hasta entonces con el régimen franquista, y fue una corriente que entre 1966 y 1972 se centró principalmente en música y poesía.

"Reivindica la nueva creación, un poco como la nueva canción catalana, a partir de elementos étnicos o incluso de textos vinculados a la cultura pero todos de nueva creación en un lenguaje bastante cercano al movimiento de los cantautores que se estaba produciendo en ese momento", ha recordado Guindano.

Ha explicado que Musikaste encargó a varios creadores la adaptación al instrumento coral de estas melodías en principio no corales, porque "el instrumento coral representa la expresión mas representativa del hecho musical en nuestra tierra".

"Creo además interesante enriquecer el repertorio del instrumento coral con obras en principio un poquito alejadas de él, como pueden ser este tipo de obras vinculadas a la música popular urbana, al mundo del cantautor o incluso dándole un toque más moderno con el jazz, que es otro punto de vista", ha avanzado.

Guindano ha valorado que el resultado es "bastante interesante", con adaptaciones para coro solo, para coro y piano, y en algunos momentos con alguna colaboración instrumental más, lo que lo convierte en "un evento bastante completo y también transversal en cuanto a las disciplinas artísticas".

En cualquier caso, pese a ser música contemporánea, ha avanzado que se escuchará "una música bastante sencilla de oir, que se mueve en el ámbito del pandiatonismo" y, excepto la obra de Koldo Pastor que puede alejarse un poco, "lo demás se mueve en un ámbito muy amable en general".

También ha intervenido el director del Museo Oteiza, Gregorio Díaz Ereño, quien ha abierto el "espacio singular" del edificio a iniciativas como esta, en la que además el "poliédrico" artista estuvo directamente implicado y "muy activo"