jueves, 11 de septiembre de 2014

Las esferas de Oteiza, Francisco y Dios




En el ocaso de agosto disfruté de un intenso fin de semana por Francia y Navarra. De Getxo a Getxo, pasando por Saint Etienne de Baigorry, Saint Jean Pied-de-Port, Esterencuby, Pamplona, San Martín de Unx y Ujue. Con parada en el Museo de Oteiza. Fue como redondear una esfera, llenándola de contenido. En Alzuza me reencontré con el alma del artista de Orio, el artista que no dejaba de hacerse preguntas. "Busco", se lee en una pizarra que destaca en un rincón de su despacho. Muy cerca, sus proyectos de esferas, que desocupaba y luego llenaba de vida. El Papa, una persona muy singular, como lo fue Oteiza, también habla de esferas y de la anulación de las particularidades. Dos personajes tan distintos pontifican sobre la trascendencia y utilizan las mismas figuras para explicar e iluminar la realidad.
En realidad, fue Joseluis817 quien se fijó en esa relación, tal y como describe en su blog al hablar de la ética existencial. Me puso en su pista Juan Luis Ibarra, presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en un encuentro estival. El ejemplo de la esfera también ha sido recogido por otros blogueros. El Papa que desayuna con los mendigos y fustiga a los más poderosos llama la atención de gente muy dispar, al margen de su ideología y de sus creencias.
Joseluis817 recoge un texto de Oteiza que aparece en su obra 'Estética del huevo' (Alfaguara): "La esfera es el cuerpo redondo, euclideamente satisfecho por dentro, pero inestable y ciego para fuera, su sensibilidad extraordinaria para el exterior (sin solución de apertura) hace su peligrosidad (para la estructura de la movilidad de la estatua) inútil. Abrir la esfera es por corregir su ceguera, es por descubrir su doble mirada y para elegir la mirada de huevo, su trayectoria 3-5 de huevo. O solamente con su mirar para a-dentro 4-4, no habremos conseguido más que una prisión rectilínea para la ceguera móvil de la esfera".
Francisco, por su parte, en una entrevista concedida al periodista Henrique Cymerman, también recurre a la geometría para formular su mensaje sobre la globalización. "Este pensamiento único que nos quita la riqueza de la diversidad de pensamiento, y por tanto la riqueza de un diálogo entre personas, es una globalización mal entendida. Yo la graficaría como una esfera, donde todos los puntos son iguales, todos equidistantes del centro. Por lo tanto, anula toda particularidad. Una globalización que enriquezca es como un poliedro. Todos unidos, pero cada cual conservando su particularidad, su riqueza, su identidad".
Las esferas de Oteiza, Francisco y Dios
Alineación de esferas en el museo de Alzuza.
Joseluis817 ve a los dos, a Oteiza y a Bergoglio, buscando en una forma geométrica a la humanidad, sensible y abierta a los demás. Cuando Oteiza habla de ceguera, de falta de apertura, de sensibilidad para el exterior, el bloguero interpreta que parece que el artista de Orio "habla de una persona, más que de una forma geométrica".
Otro bloguero, Pablo Guarez Tricarnio, desde una plataforma cristiana, también ha destacado el aspecto didáctico de la respuesta del Papa para expresar de manera muy gráfica su idea de la globalización. La revolución eclesial de Francisco está en boca de todos, sean creyentes o no lo sean. Oteiza y Francisco, dos hombres tan distintos –quizás no tan distantes– buscan interpelar al hombre desde la arquitectura y desde la geometría en una sociedad tremendamente asimétrica. Ambos están contra la hegemonía cultural del pensamiento único. En todas las esferas de la vida.


Pienso en todo esto cuando recorro el enclave de Alzuza, que desprende una atmósfera especial. Escucho en un vídeo la voz ronca de Oteiza, y me da la impresión de que también buscaba a Dios. "El arte es crear puentes", dice. Francisco también es un zapador que interconecta al hombre con Dios. Oteiza habla de crear espacios de sacralidad, de trascendencia. Y veo su mano en la fachada de Arantzazu, en sus apóstoles y en su particular Piedad. Oteiza crea del vacío. "Del vacío que, como el cromlechs neolítico, sirve para dar cobijo al alma del hombre. Es un espacio metafísico". Y veo la huella de Heidegger. Veo a Baroja. A Unamuno. A San Juan de la Cruz. A Ignacio de Loyola. Y también a Sartre. Que choque de pensamientos. De identidades. De aquel 'big bang' surgió un arte peremne, universal.
El escultor comunista amigo del Papa
En su biblioteca veo muchos títulos firmados por estas personalidades. Algunos resultan curiosos. 'Un artista y el Papa', se lee en el lomo de uno de los libros (Plaza-Janés), firmado por Curtis Bill Pepper. La obra recoge la relación que mantuvo el escultor italiano Giacomo Manzú, comunista y no creyente, con el Papa Juan XXIII, del que se hizo muy amigo. Manzú, un intelectual de izquierdas que sentía una profunda pasión por los temas religiosos, también firmó obras para la basílica de San Pedro y con sus creaciones en favor de la paz y contra la intolerancia espoleó a gente de toda condición.
Oteiza era un espíritu libre. Francisco también lo es, aunque con muchas más ataduras. Oteiza quiso buscar un nuevo lenguaje universal de la fe con sus trabajos en la basílica de Arantzazu. Lo escribe él mismo en la carta que le envía al nuncio Antoniutti, y que se conserva en el museo de Alzuza. Franscisco también ha revolucionado el lenguaje y el mensaje de la Iglesia. Y tendrá problemas. Como los tuvo Oteiza. El objetivo del arte, según la estética existencial, es iluminar la existencia. Es lo que intentó, desde su autoridad intelectual y creativa, Oteiza. Y es lo que intenta, ahora, desde su autoridad moral, el Papa Francisco.