jueves, 1 de octubre de 2015

La Fundación Oteiza y la heredera del escultor entierran sus diferencias





El acuerdo alcanzado recientemente entre la Fundación Museo Jorge Oteiza y la heredera del artista, Pilar Oteiza San José, en materia de derechos de autor de la obra del escultor vasco, pone fin a las diferencias existentes entre ambas partes desde hace más de una década y abre la puerta a una nueva etapa de entendimiento entre esta institución y la heredera, que permitirá avanzar en la difusión de la obra y que posibilitará en los próximos días presentar finalmente el catálogo razonado de la obra de Oteiza, un proyecto largamente demandado que facilitará un mayor conocimiento del artista, de lo que ha supuesto en el mundo del arte y que pondrá nuevamente en valor el legado que gestiona Navarra.
El acuerdo llega dos meses después de que una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid zanjara la polémica sobre la titularidad de los derechos de autor, al dar la razón a la heredera y condenar a la Fundación de Alzuza, en esta ocasión por la difusión de contenidos en la web.
Sin embargo, el desencuentro viene de lejos y tiene su origen en la interpretación de la propia cesión de la obra de Jorge Oteiza a Navarra, en si el legado que el donó y que sustenta la Fundación incluye o no los derechos de propiedad intelectual o solo el derecho a la propiedad material de las obras de arte. Dicho desencuentro entre Pilar Oteiza y la Fundación se ha ido agravando tras la muerte del artista y ha derivado en distintas acciones judiciales contra la Fundación tanto por parte de VEGAP como por la sobrina del escultor, heredera titular de los derechos de propiedad intelectual tal como recoge la última sentencia.
 El acuerdo ha sido posible gracias a la postura mantenida por el Patronato de la Fundación Oteiza desde que Rafael Moneo accedió a la presidencia del mismo, por la que entendían prioritario desbloquear los temas judiciales pendientes que lastran la actividad de la Fundación y perjudican a la obra y la figura del artista. En este sentido, desde hace más de un año han llevado a cabo una serie de reuniones con la heredera para tratar de lograr un entendimiento que fuera beneficioso para los intereses de los dos entendiendo que deben ir en la misma dirección. Ambas partes indicaron ayer que el acuerdo alcanzado manifiesta sobre todo la decisión de trabajar en común en interés de la obra y figura de Jorge, entendiendo que esa es la responsabilidad tanto de la Fundación Oteiza como de Pilar Oteiza.
Según el acuerdo difundido ayer, Pilar Oteiza garantiza a la Fundación Museo Jorge Oteiza la explotación de los derechos de propiedad intelectual sobre las obras del artista de Orio, siempre que lo precise el adecuado cumplimiento de sus fines fundacionales recogidos en los Estatutos, lo que se puede traducir en que da vía libre a la difusión de todas aquellas obras, escultóricas o literarias, tanto en soporte tradicional como en otros soportes, que forman parte del legado de la Fundación.
Por su parte, la Fundación Museo Jorge Oteiza se compromete a incorporar a Pilar Oteiza en la gestión de la entidad. Para ello en los próximos días deberá estudiar la figura más adecuada, ya que en ningún caso se plantea que Pilar Oteiza se incorpore como miembro del Patronato. El acuerdo implica también el establecer a corto plazo una Comisión Técnica de la que formarán parte miembros del patronato y Pilar Oteiza, como titular de los derechos de propiedad intelectual, que tendrá como cometido velar por la autenticidad de la obra de Jorge Oteiza, dar continuidad y seguimiento al actual Catálogo Razonado de la obra escultórica y trabajar para completarlo con el resto de su obra literaria.
El acuerdo se ha hecho público de cara a la presentación del Catálogo Razonado de la obra escultórica de Jorge Oteiza, un trabajo dirigido por Txomin Badiola, que se dará a conocer seguramente este mes de octubre. El catálogo se inició en noviembre de 2007 y su período de gestación inicial era de tres años que se han convertido en ocho. Una de las razones de su última demora fue que no se realizó la edición en euskera, algo que el patronato exigió.